Quizá porque el verbo, el que nos mueve o nos detiene... a menudo no corre de nuestra cuenta.
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miércoles, 11 de julio de 2012

Indignaciones individualizadas (I)



No tengo nada en contra de los indignados. Solo que me parece que se intenta globalizar en un colectivo (detesto este vocablo de origen marxista, pero a veces te da por escribir algo que te da rabia. Sueltas adrenalina...) las personales e intransferibles indignaciones. Me caen mejor los perroflautas que los medaigual. Mejor un buen puñetazo en la mesa que vivir de puntillas sin hacer ruido. 


Hace poco, ante esta tendencia a la irritabilidad, alguien me preguntó: "Sin pensártelo demasiado, di qué asuntos te provocan estos enfados apocalípticos". La superficialidad y el derroche, a partes iguales y combinado... Será por los tiempos que corren. Pero ahora mismo me escandaliza... lo veo como un mofa despiadada ante la hambruna y la miseria de muchos. No hay que correr demasiados kilómetros para toparte con pobres vergonzantes que les falta un suspiro para tener que abandonar su hogar, que deben alimentarse en comedores sociales... ¡que les faltan los mínimos! Esos derroches... ¡Cuántas familias podrían mantenerse durante un tiempo largo con el dispendio de una fiestuki ... !¿Se puede? Pues  das. ¿Puedes y no se te ocurre darlo? No entiendo cómo es posible dormir a pierna suelta , con barrigas llenas de viandas exóticas y alcohol hasta las cejas de Vegas Sicilia y Champagne francés...sin mala conciencia. 





domingo, 24 de junio de 2012

Conatos de libertad.


Eso me pareció ayer. La ilusión de una velada que nos hacía mucha ilusión. Los dos solos, sin retahíla y con la mejor gente. Esa gente amiga que saca de ti lo mejor, que acoge y en ningún momento te fuerza a que dejes de ser tú. Parece sencillo. Pues no lo es. Cuando estamos con ellos no se tensa ni un músculo... y por un rato olvidas que eso solo es una escapada. 


Es un conato. La Cenicienta siempre tiene las horas contadas. Regresar a casa es una lotería. 

No la toques más... 
Que esta no es tu canción. 
Ni eres viejo ni perdedor ni estás derrotado.
Ni te sienta bien. 
No lo hagas más... 
No hace falta que tu niñez siempre vuelva a tocar contigo...
Que la cuerda ya está suficientemente tensa... 

A pesar de todo y con todo... aunque hoy me cueste, hoy más que otras veces, verbalizarlo... te quiero. Porque existes. Y todo lo que parece una resta... se te ha sumado en humanidad, niño-grande.


sábado, 21 de abril de 2012

Como un paraguas.



Unos días apretados que apenas me ha dado tiempo de abrir la tapa del portátil. 


Ha muerto la madre de un amigo; hijo único. Cuando alguien se queda huérfano no importa la edad. Sin padre, sin madre, sin hermanos... A mis 51 son cada vez más frecuentes las visitas al tanatorio para dar el pésame y rezar un responso... asistir a la Misa-funeral... Esta vez la muerte se ha agarrado más a mi corazón. Tu madre, amigo, ha podido ser la mía... 


Tengo padres todavía. Y hay épocas en las que la urgencia ¿o el atolondramiento? se sitúan en primer lugar. Paso días ... incluso semanas... sin ir a visitarlos. ¡Qué solos están! Mi madre ... mamá guapa... Su vida es la del papá y la nuestra; después la de sus nueras y su yerno... y sus nietos. Es difícil describir la entrega sin reservas de mi madre. Hija de una familia muy numerosa, ha construido el hogar cálido, sin ostentación pero acogedor... que mi padre nunca tuvo. Mi padre, eterno "cascarrabias" autodidacta, huérfano de padre a los tres años... Trabajador infatigable. Qué mayor estás, papá...


He llorado mucho y llevo tres días visitándolos con cualquier excusa. Pero mi madre, que lee donde no hay letras, sabe que pasa algo... Aunque nos queremos que no hay palabras para definirlo, nuestra sintonía es relativamente reciente. Creo que desde que aceptamos que somos muy distintas a pesar de que el fundamento de nuestras vidas es el mismo; desde que nos respetamos ... Indudablemente nos queremos más. Anteayer hablamos largo en la cocina. Con voz quebrada, como si pensara en voz alta... con ternura... me hizo partícipe de una inquietud. ¿Quién acogerá a tu hermano ...? ¿Seguirá viniendo cuando el papá y yo ya no estemos?... Mamá, querida mamá. Con lo que ha sufrido porque no nos hemos podido permitir ni una comida fuera de casa... por estar pagando la casa. Una casa viejecita pero grande, con un poco de jardín... para ACOGER. Hemos sonreído. Me ha costado que entendiera que preferimos renunciar a muchas cosas superfluas pero tener espacio suficiente para la piña familiar. Que los hijos no necesiten huir porque una patología los asfixie. Mamá... Ya no nos queda cintura y son obvias las marcas del cinturón. Esa ha sido la mejor escuela para nuestros hijos, que asientan sus raíces en principios intangibles... Esa casa grande -el cielo en la tierra- tiene un vocación: recibir, aglutinar, anudar. Tranquila, madre...


Imagino el futuro como un paraguas grande y volandero, dispuesto siempre a cobijar... Dios lo quiera y me dé fuerzas.







  

sábado, 7 de abril de 2012

Piña.


No sé si esto ha sido "meterme" en la Semana Santa... Inviable más recogimiento. Pero creo que Cristo no se encerraría en un habitáculo insonorizado para no poder escuchar  ¡SOS!, échame un cable... ¿Es posible orar cocinando porque la casa está hasta los topes ?  O a la inversa: ¿vale decir  me retiro cuando de tus manos depende que estos días en el hogar se esté a gusto?  Que al abrir la puerta  la casa huela a hogaza, ¡o a humanidad!... depende de la "peña". La cuestión es que cuando toca... es necesario...  que la peña sea una piña apretada es escurrir el bulto no estar donde hay que estar. Dar de comer al hambriento, de beber al sediento... Dar posada al peregrino... 

El punto de locura... dánosle hoy.