El batiburrillo emocional me suele desordenar el cerebro y coloco en el podio lo que debería estar en la cola, cuelo en tercer plano lo que igual debería andar rezagado, y en el pelotón de los torpes se arrastra lo importante. Mi Sur más tórrido y sofocante escupe gotas saladas... de llanto y salpicaduras de un mar embravecido ... empañando el Norte más frío y racional. Ese equilibrio tan precario se va al traste. La claridad prácticamente desaparece ... aunque, afortunadamente, no del todo; pero las luces tenues e indirectas no alumbran la estancia del alma y, a cachos, la penumbra apenas deja asomar sombras fantasmagóricas y distorsionadas.
Hoy es un día de esos... Escribo. TE escribo aunque no me leas. Prefieres saber de mis labios... con esa media sonrisa que fuerzo para disimular, quitar hierro... y a la que ya estoy acostumbrada. No quieres leerme. Te da pánico, vértigo a veces... No te preocupes. Sigo siendo yo. Y hoy... todo este batiburrillo no es más que añoranza.
de otra forma, sin tantas ideas preconcebidas. De momento con la muleta de Carlos Goñi en Recuerda que eres hombre. Ya sé. Es muy básico, pero a veces hay que volver a repasar los mínimos para reconstruir. Regresar al origen. Rumiar el porqué y el para qué. Montar despacio los cimientos para que la casa del ser humano no la barra el vendaval ni caiga con el primer golpe de un tsunami. Una buena argamasa que clave los pensamientos que por evidentes no son menos importantes. Sabe a miXta...
Todos los españoles somos parientes... Parece ser que tenemos una "prima" en común que las pasa canutas y para más INRI se llama Riesgo. La patata se acelera escuchando la actualidad retransmitida con los mismos vocablos, variantes numéricas que siempre pintan mal. Ahora mismo, con rascarse los bolsillos, observar que solo hay calderilla y todavía no ha llegado septiembre ni la resta de la extra de Navidad... puede llegar a ser acongojante. Sí. También el resultado de esa leve variación de fonemas. Tot plegat es acojonante. No vale la pena ponerse a calcular. Ya llevamos tiempo con esta práctica y prácticamente no se puede suprimir ningún gasto más. ¿Sobreviviremos? Seguro. Vida monástica y demos gracias por el pan nuestro de cada día. No se me ocurre otra alternativa. Por lo menos los que llevan una vida monástica comen. Hay ciudadanos que ni eso. Y dánosle hoy... que mañana ya veremos.
Inevitable "Hay que vivir"... con lo estrictamente necesario.